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La
Minería en el Neoliberalismo Por: Lic. Omar Navarrete Espinoza. En nuestro país incide agudamente en la minería el choque de dos concepciones económicas diferentes, la neoliberal y la economía mixta, por las implicaciones que en la práctica de esta actividad se plantean y en el caso de la economía mixta se crean conflictos de vital importancia. Uno de estos es el incumplimiento de las normas que supuestamente deben garantizarla, lo que se traduce en inseguridad jurídica no solo sobre la tenencia de la concesión y con ello el de la posesión del bien físico a explotar, sino sobre la libertad para desarrollar la actividad, según convenga al concesionario e inversionista, siempre y cuando ello se realice en consonancia con la normatividad vigente. Otro conflicto derivado de la mixta es respecto a la disposición del sitio, o sea la libertad para disponer del bien mineral concesionado, no existen al parecer garantías expeditas, ya que la concesión en su estructuración requisitoria y que configura a esa libertad, ó, derecho de disposición entra en una situación de virtual suspenso hasta en tanto no se defina el acuerdo entre superficiarios y concesionario. Paso éste que es el eludido por la autoridad y dejándolo al arbitrio de quienes no son dueños para disponer a su conveniencia del subsuelo. El acuerdo recién mencionado da lugar a uno de los aspectos más problemáticos de la minería, dado que el dueño del subsuelo por subrogación de la nación, es el estado en funciones de administrador de ese dominio y si está investido con autoridad para otorgar el subsuelo en concesión a particulares, para su debida explotación, entonces debe darla en condiciones de plena libertad y no como hasta ahora, con un "ahí se la hechan", al omitir la ley que en todo caso el acuerdo debe ser entre el estado y el superficiario, sobre bases económicas claramente definidas, si el concesionario es quien aporta la indemnización. Nos parece en ese sentido que dicha omisión es aún una secuela del anterior esquema económico en el que por las características mismas de la minería, al darse esta explotación en zonas rurales para de ahí pasar a generar empleos, asentamientos humanos, etc., si la mina resulta con suficiente existencias y reservas explotables, el tipo de tenencia superficiaria, era determinante, dado que si estaba ubicado en terrenos de ejidos o comunidades, por razones políticas y de tutelaje a ejidatarios y comuneros así como el carácter de no vendible ni arrendable el predio ejidal, se tenía que seguir un camino muy lleno de obstáculos en calidad de procesos requisitorios, para acceder a la mina. Este tutelaje pues, era parte de la concepción de una economía mixta y en donde los capitales inversionistas extranjeros podían participar, con carácter de minoritario, lo que orilló en no pocas veces al clásico prestanombre. Con el advenimiento de un nuevo orden y una concepción económica diferente, se inició un proceso en el que la libertad adquiere como valor un rango privilegiado, y se inició el desmantelamiento del paternalismo de estado, expresado en la figura del tutelaje, sobre la tenencia de la tierra de tipo ejidal. No obstante este proceso apenas está comenzando y todavía existe un aspecto que debe resolverse y que aunque parece sencillo, no lo es tanto, ya que desemboca al choque de las concepciones aludidas al principio, esto es, economía mixta y neoliberalismo. En la economía mixta, convive la facultad del estado, como parte empresarial en una economía de mercado y de libre empresa, sólo que ésta, sujeta a regulaciones más exigentes, como los topes salariales mínimos, los precios contratados a los productos, captación de inversionistas y capitales extranjeros en calidad de socios minoritarios, como recién señalamos, etc. Cuando la economía mixta empezó a dar signos de agotamiento, se fue perfilando el enfoque neoliberalista, se inició un proceso que culminó con la implementación del programa neoliberal y en donde la apertura y mayores espacios de acción de los inversionistas, culminó con los cambios que todos conocemos y que han significado el levantamiento de la carpa circense de la economía mixta. El sector minero inevitablemente ha sido como parte del sector empresarial, coautor de estos cambios y el impulso experimentado a partir de 1992 resulta extraordinario no obstante y que paradójicamente los precios de sus productos se han venido "estancando" hacia la baja. Sin embargo esto no es precisamente el reto, sino que lo es una visión bajo el viejo esquema, que ha persistido en diversos aspectos. Uno de ellos es el de tratar de excluir a la empresa minera del concepto de libre empresa y con ausencia además de una adecuada seguridad jurídica. ¿A que se debe que a la empresa minera se le niega la libertad de que disfrutan el resto de las empresas privadas? ¿Qué ocurre si una empresa no minero-metalúrgica, decide emprender recortes de personal o incluso cerrar e irse a otra parte? ¿Es realmente responsabilidad medular de las empresas, mantener las fuentes de trabajo aún cuando operen con pérdidas? De la forma en que se resuelvan estas cuestiones, se podrá determinar si el enfoque es de la vieja concepción o es de la corriente neoliberal. El ambiente y cultura del área rural es diferente al área urbana, una empresa minera al actuar como impulsor y generador de mano de obra calificada, de una cultura de trabajo, diferente a las propias del campo como lo son las actividades agropecuarias, o sea de tipo fabril, y/o una amplia utilización de tecnología muy elaborada, abre nuevas expectativas al trabajador y le genera no sólo seguridad de ingresos sino una total dependencia psicológica inevitable, a su regularidad sistemática salarial. Así al adiestrarse en los trabajos de la mina, siente ganado su derecho a la permanencia en él (trabajo) sin pensar que el mineral es un recurso no renovable, se agota y se acaba el trabajo. No obstante en caso de que ello ocurra, el trabajador está preparado para afrontar esa realidad. Entonces emigra en busca de otras oportunidades de trabajo, una vez que se cierra la mina, no sin antes recibir su indemnización. Por lo contrario si la mina no se agota y cierra, la ley establece como vía de solución la indemnización, toda vez que la razón del cierre fue distinta a una "causa natural" como lo es el agotamiento, pero en tal caso, los trabajadores pueden ser objeto de manipulación y oponerse ilegalmente al cierre debido a que incorrectamente piensa que se debe seguir explotando, sin importar si conviene o no al empresario seguir con los trabajos mineros. En una ciudad, una empresa no minera cierra y liquida a sus trabajadores, si por causas diversas, reajusta su personal, reduce el tamaño de la planta, o, al darse alguna nueva implantación tecnológica, prescinde de personal, indemniza y prosigue su actividad sin que los trabajadores tomen las instalaciones o exijan que se les reubique. Existe pues plena libertad para la empresa y no se le puede obligar a que continué con tecnología obsoleta por que terminaría por ser sacada del mercado y en cuyo caso, no salen unos cuantos sino todo el personal. Hay así, una premisa lógica en el respeto a esa libertad de la empresa y de la que se discrimina a la minera. Además, de que por otra parte, en el área urbana o suburbana, se cuenta con mas alternativas y posibilidades de trabajo, sin que el trabajador tenga que mover a toda su familia para emigrar, como ocurre en el caso de una explotación minera. Es ahí entonces, en esa realidad donde se ubica un análisis de las condiciones sociales especiales que rodean a una empresa minera que genera, una dependencia directa e indirecta en una población o ciudad minera y es aquí, donde el problema tiende a resolverlo el estado por la vía más fácil pero más injusta y discriminatoria, toda vez que la empresa minera como cualquier otra, tiene derecho a decidir si reajusta, moderniza o reduce su planta operativa, etc. para continuar funcionando y no obligársele o presionársele con tomas ilegales de sus instalaciones, paros, marchas, etc. para que siga operando "como antes". El respetar y hacer respetar el principio de la libertad de empresa es el punto crucial en una "controversia" de ese tipo, y entre comillamos por razón de que no lo es tal controversia. La situación es simplemente resultado de un acto ilegal. No obstante ello, si se busca darle una salida correcta, es la sociedad a través del estado quien debe coadyuvar a socorrer o apoyar con empleos a los trabajadores que bajo esas circunstancias son reajustados o recortados por la empresa ese apoyo sería la incentivación para diversificar las actividades económicas empresariales. Si no hay garantía para la libre empresa en el sector minero, el caso de Mexicana de Cananea, S.A. de C.V., será un pésimo precedente y significará que aún está muy lejano el día para que se pueda hablar en la minería, de que existe plena seguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra, sobre la propiedad privada, y sobre la libertad de empresa, que constituyen algunos de los puntos básicos del neoliberalismo. Mundo Minero |
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