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Fechamiento
por Huellas de Fisión: Método y Primeras Aplicaciones en Sonora, México Thierry Calmus, Instituto de Geología, UNAM, La fisión del átomo de 238U produce la eyección de dos
nucleos-hijo (los fragmentos de fisión) en sentido contrario liberando una energía de
200 eV. La circulación de esas dos partículas provoca a lo largo de su trayecto un
defecto en el areglo cristalino debido a repulsiones electroestáticas. Es la huella
latente observable con microscopía electrónica o por transmisión pero no en
microscopía óptica. En efecto, si su longitud puede alcanzar 10 micras para el zircón y
22 micras para la apatita, su diámetro no rebasa 0.01 micra. Las huellas de fisión se observan entonces en minerales que contienen átomos de 238U, como las apatitas, los zircones, las micas o las esfenas para mencionar los más importantes. Estos minerales son de origen magmático pero se encuentran también remobilizados en rocas sedimentarias detríticas. Las condiciones de estabilidad de las huellas depende del mineral. El intemperismo no afecta las huellas en los zircones y las esfenas pero, en el caso de las apatitas la edad puede ser un poco más joven en un granito muy alterado que en un granito fresco (hasta 17% más joven según Gleadow y Lovering, 1974). La presión no afecta las huellas hasta por supuesto que un choque o una presión demasiado fuerte pulverize la roca a una granulometría de diámetro inferior a la longitud de las huellas. El parámetro de estabilidad importante de las huellas es la
temperatura. En el caso de las apatitas se pueden definir tres campos de temperatura
(figura 1, abajo): La zona de estabilidad total de las huellas que corresponde a
temperaturas inferiores a 60°C; la zona de borrado parcial entre 60 y 120°C; las huellas
están registradas pero su longitud se reduce con el tiempo porque se restablece
parcialmente el sistema cristalino; la zona de borrado total para temperaturas superiores
a 120°C. El daño producido por la fisión desaparece. Sin embargo la técnica más utilizada es la del detector externo (figura 2). Es necesaria en caso de una distribución heterogénea del uranio o en el caso de muestras de rocas sedimentarias en donde los cristales pueden tener orígenes y evoluciones térmicas diferentes. Consiste en revelar en primera instancia las huellas espontáneas una vez montadas y pulidas con un baño de 40 a 60 segundos en una solución molar de ácido nítrico. Antes de la irradiación, un detector externo (muscovita u hoja de kapton) se aplica sobre la cara pulida de la pastilla. Después del "enfriamiento" de las pastillas, se realiza la revelación de las huellas inducidas solamente en el detector externo. En el caso del kapton la revelación de las huellas se realiza con una solución de NaOCl y de NaCl hirviendo durante 8 minutos. Esta técnica necesita una corrección con un factor de geometría porque las huellas inducidas provienen solamente de un espacio semi-esférico. El factor de geometría depende de cada observador pero varía lógicamente alrededor de 0.5 = 2p / 4p. El conteo de las huellas debe realizarse sobre la misma superficie en el cristal y en el detector externo para que las densidades sean comparables. La observación se realiza con un microscopio óptico con una aumento de 1250 en inmersión (figura 3). El número de huellas espontáneas en un mineral es proporcional a la concentración en uranio y a la constante de fisión espontánea. La irradiación, la cual provoca la fisión del 235U permite conocer esa concentración en U en la medida que la relación isotópica 235U/238U es constante en la naturaleza. Primeras aplicaciones en Sonora El objetivo de este estudio termocronológico HF preliminar de las rocas magmáticas de la región consiste en una discriminación cronológica tentativa de los fenómenos tectónicos ante mencionados. Las primeras edades aparentes HF obtenidas sobre apatitas del batolito cretácico y paleogeno indican una evolución reciente obvia (Defaux et al., 1997). La edad aparente más antigua obtenida es de 28.4 ± 1 Ma para una muestra colectada al norte de la isla Tiburón mientras que la más joven, 5.9 ± 0.3 Ma, proviene de una muestra situada al norte de Bahía Kino (figura 5). Las otras edades de granitos muestreados en la región de Hermosillo varían de 8.1 ± 0.95 a 15.2 ± 1.0 Ma. Por último una edad aparente del granito proterozoico de la placa inferior del núcleo metamórfico de Mazatán indica una denudación alrededor de 18 ± 3 Ma. Una modelización térmica (Gallagher, 1996) realizada sobre la muestra de la isla Tiburón (TC 96 04) indica un enfriamiento abajo de 1201/4C en dos etapas entre el Eoceno tardío y el Oligoceno tardío con un enfriamiento rápido abajo de 601/4C entre 8 y 6 Ma (figura 6). La edad de inicio de registro de huellas puede corresponder entonces a un enfriamiento asociado a un levantamiento durante la fase de "Basin and Range". La edad de 8-6 Ma corresponde a la apertura del Golfo de California. En efecto, volvemos a encontrar la edad de 6 Ma para la muestra de Bahía Kino (RSC 16). Sin embargo, una optimización sobre esta muestra indica de nuevo una historia de enfriamiento durante el Oligoceno pero probablemente con una estancia larga en la parte inferior de la zona de borrado parcial, lo cual explicaría una inestabilidad de las huellas y por lo tanto una edad aparente más joven que la muestra de la isla Tiburón. En cuanto a las muestras del área de Hermosillo (RSC 1 y RSC 2), las dos edades aparentes, respectivamente 8 y 9 Ma, muestran que los fenómenos de surrección o de erosión prosiguen hasta el Mioceno tardío, sugierendo una influencia de la apertura del Golfo de California hasta más de 100 km de la margen. Conclusión
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